domingo, 27 de enero de 2013

La reforma de la administración local


Esta semana os presento la primera colaboración en el blog de otro compañero ingeniero de caminos del Ministerio, Guillermo Llopis. Además de ser de las personas que más saben de túneles de carretera en España (tampoco hay tantos que sepan… J), Guillermo tiene otras aficiones. Es amante del buen café, de los lances de azar, de las artes marciales, de las culturas septentrionales y, sobre todo, de la política: en sus ratos libres, estudia Ciencias Políticas en la UNED.

Su artículo de hoy trata de eso, de política. Seguro que no es el último, porque me ha prometido ayudarme a escribir otro sobre autovías de primera generación.

Siempre es un placer tener una conversación con Guillermo. Aunque se esté haciendo mayor. Hoy cumple años. ¡Felicidades, viejo!

LA REFORMA DE LA ADMINISTRACIÓN LOCAL

El proceso de descentralización que se llevó a cabo en nuestro país a partir de la Constitución de 1978, muy debatido estos días, se ha justificado en muchas ocasiones por permitir un mayor acercamiento de la Administración Pública a los ciudadanos. No obstante, esta mayor proximidad no siempre se ha acabado de materializar, al quedarse frenado el proceso descentralizador en las Comunidades Autónomas, y no continuar éstas descentralizando parte de sus competencias hacia los entes locales que son, sin ninguna duda, los más próximos a los ciudadanos. Hemos pasado así de un Estado centralista en época franquista a un conjunto de Mini-Estados o Estados autonómicos centralistas, salvo alguna excepción.

En muchos casos, esta descentralización desde las comunidades hacia el ámbito local no se ha producido, además de por las reticencias de los líderes autonómicos a lo que consideran una pérdida de poder, porque el reducido tamaño de los municipios españoles la ha hecho inviable. Según datos del INE, a 1 de enero de 2012 había en España 8.116 municipios, de los que casi un 47% (3.817 municipios) tienen menos de 500 habitantes, un 71% (5.799) tienen menos de 2.000 y un 84% (6.802) tienen menos de 5.000. La gran cantidad de pequeños municipios, que tienen en consonancia unos recursos materiales, personales y económicos reducidos, no poseen capacidad suficiente para prestar los servicios que tienen encomendados y aún menos para asumir nuevos.

En estos días, el Gobierno, con el previsible apoyo del principal partido de la oposición, tiene previsto aprobar una ley de reforma de la administración local que lejos de abordar los problemas asociados al inframunicipalismo español, mantiene la estructura municipal actual. Con esta reforma no se eliminan las diputaciones provinciales, al considerar que siguen siendo necesarias precisamente por la gran cantidad de pequeños municipios existentes; y además se prevé una reducción en el número de concejales por cada municipio, que persigue un adelgazamiento del gasto que justifique la reforma y de paso aumente el poder de los dos partidos mayoritarios, a costa de reducir la representación de las minorías.

Para llevar a cabo una gestión adecuada de los servicios que tienen encomendados los municipios, y poder abordar la necesaria descentralización de competencias desde comunidades autónomas a municipios que acerque más la administración al ciudadano, es necesario que los municipios tengan un tamaño y unos recursos mínimos que les permitan prestar dichos servicios de forma eficiente y eficaz, gracias a la reducción del gasto conseguida por las economías de escala que su mayor tamaño producen. Para lograr esto, es imprescindible que en España se lleve a cabo una reforma que, además de eliminar entes locales duplicados como diputaciones, cabildos, consejos insulares, comarcas, mancomunidades, etc., aborde una agrupación o fusión de municipios de forma que éstos tengan ese tamaño mínimo necesario, tal como se ha realizado con éxito en países de nuestro entorno como Reino Unido, Alemania, Bélgica, Dinamarca o, más recientemente, Italia.

Guillermo Llopis Serrano

2 comentarios:

  1. Maskirov27/1/13 1:45

    Por otra parte, se da la curiosa paradoja de que ni de lejos los ayuntamientos pequeños son la el gran pozo de despilfarro que nos quieren hacer creer que son.

    Por concretar. La deuda municipal es de unos 27.000 millones de euros. La población española, de unos 47 millones.

    El Ayuntamiento de Madrid, que representa apenas 7% de la población del país, acumula más de 6.000 millones de deuda, más del 22% de la deuda municipal (es decir, participa en la formación de deuda municipal de forma 3 veces más intensa de lo que debería).

    Pero no es un caso aislado, las 6 ciudades más pobladas de España (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragora y Málaga) concentran el 16% de la población y el 39% de la deuda.

    Incluso sin tener en cuenta el efecto distorsionador de Madrid, las otras 5 ciudades aglutinan el 9% de la población y el 15% de la deuda.

    Por cierto, mucho hablar el Gobienro de la posibilidad de suspender la autonomía de Cataluña u otras regiones si no meten en cintura su déficit, pero el Ayuntamiento de Madrid representa un caso infinitamente más escandaloso que aquellos, teniendo en cuenta el volumen de sus competencias (ni sanidad, ni educación,...) y su desviación para con respecto a otros municipios comparables...

    Al caso, si el análisis se amplía, las conclusiones son claras: ayuntamientos más grandes (a pesar de las supuestas "sinergias" que deberían dar lugar a esos grandes ahorros prometidos) implican mayores niveles de endeudamiento (y eso a pesar de que gozan de mejores condiciones de financiación).

    Aquí está todo muy bien explicado:
    http://gilbebo.blogspot.com.es/2012/07/deuda-municipal-en-espana-el-tamano-si_30.html

    Razones. Yo creo que una clara: un ayuntamiento pequeño tiene muy poca capacidad de gestión, así que se limita a lo básico, y a veces ni eso. A medida que crece el tamaño, empieza a aumentar su estructura, empieza e tener más concejalías y con más personal, empiezan a aparecer los asesores y cargos de confianza... y no es que sus sueldos lleven a la ruína a la corporacion local (evidentemente, porque eso no es más que el chocolate del loro)... el problema es que empiezan a tener "ocurrencias". Esto es: se les ocurre privatizar la gestión del agua y de la basura (ya se sabe, las milagrosas "eficiencias" del sector privado) y a los pocos años le acaban debiendo millones a las respectivas concesionarias, se les ocurre construir un parking subterráneo en la plaza del pueblo (y quien dice un parking, dice toda una autovía de circunvalación, ya puestos a soterrar...), se les ocurre ofrecer servicios que nadie les obliga a ofrecer (espléndidos que son),... y así hasta el infinito.

    Ahora bien. Ayuntamientos más grandes no van a conseguir que se ahorre de ninguna forma. Tengamos eso claro. Es más, van a suponer bastante más gasto. Pero eso no significa que no puedan ser más "eficaces". Y es que los ayuntamientos muy pequeños, de tan poco que "gastan", tampoco le ofrecen casi ningún servicio a sus ciudadanos. Los grandes gastan mucho más, pero evidentemente también mejoran sensiblemente la asistencia que le ofrecen a su ciudadanía.

    Vamos, que un ayuntamiento pequeño ingresa 90 € por habitante, gasta 100 €, y con eso ofrece un servicio que se podría valorar en 60 €.

    Uno grande ingresa 150 €, gasta 200 €, y ofrece servicio valorados en 180 €.

    Es una cuestión de aclararnos sobre lo que queremos. Calles sin asfaltar pero vivir felices sin el peso de la deuda sobre nuestras ccabezas. Pues entonces nos valdría el modelo de "economía doméstica" de los ayuntamientos pequeños.

    Servicios a lo europeo para todos. Pues habrá que crear ayuntamientos más grandes. Pero también habrá que ser conscientes de que, para pagarlos, habrá que estar dispuestos a pagar más impuestos.

    La gran esquezofrenia nacional es ésta: queremos lo tienen en el resto de Europa, pero pagando los mínimos impuestos posibles.

    Y así nos va...

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  2. En primer lugar te agradezco tu aportación Maskirov. Tu exhaustivo análisis del gasto municipal según tamaño es muy interesante.

    Solo comentarte que la propuesta de agrupar municipios que hago tiene principalmente un carácter operativo. La autonomía local requiere recursos económicos para poder llevarla a cabo. Esto sería viable si todos los municipios tuvieran un tamaño mínimo que les permitiría recaudar los ingresos suficientes para poder cubrir los servicios que tienen encomendados.

    Hasta donde yo sé, actualmente en municipios pequeños sus recursos les permiten cubrir apenas un 10 o 20% de sus gastos, siendo las diputaciones provinciales las que financian el resto. Por tanto, es imposible que los ayuntamientos pequeños sean los que más gastan (apenas tienen recursos) y mucho menos los más endeudados, pues su capacidad de endeudamiento es muy limitada.

    Con ayuntamientos más grandes (p.e. 5.000 habitantes como mínimo) se podrían eliminar estos otros entes locales que son hoy por hoy imprescindibles y que producen duplicidades indeseables.

    Sería interesante rehacer el cálculo de la inversión por habitante considerando la inversión total tanto de ayuntamientos como de diputaciones y otros entes, pues de otra forma no se está considerando toda la inversión real por habitante.

    Es cierto, que los ayuntamientos más grandes han asumido servicios y se han embarcado en proyectos que no les correspondían o que no eran necesarios, endeudándose enormemente. Tal vez lo más adecuado sean tamaños intermedios de municipios (en el término medio está la virtud). En todo caso, es imprescindible limitar el endeudamiento de todas las administraciones públicas, sean del tamaño que sean, para evitar que alcaldes con aires de grandeza endeuden a varias generaciones de ciudadanos como desgraciadamente ha ocurrido en Madrid y en otras capitales españolas.

    Guillermo Llopis

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